Club de tiro deportivo y olímpico

Recorridos de tiro; así entrenas, así combates…

Jorge Luis López y
Juan Peinado Toledo,
capitanes del Ejército del Aire

capitán Jorge Luis López disparando a los blancos durante un ejercicio

Para poder cumplir con su misión de defensa y control del espacio aéreo, el Ejercito del Aire debe mantener sus bases, aeródromos y acuartelamientos debidamente protegidos, cometidos encomendados a las fuerzas de policía aérea encuadradas dentro de la seguridad y protección de la fuerza. Los antiguos planes de instrucción de tiro de las unidades de policía aérea (PA), constaban de ejercicios en varias posiciones fijas, basadas en técnicas policiales y de combate que actualmente están en desuso. Se trataba de modalidades de disparo estáticas y variadas las cuales, en caso de necesitar usar el arma en un enfrentamiento real, quedaron demostradas insuficientes. Además, no había posibilidad por parte de los instructores de tiro de introducir cambios ni avanzar en entrenamiento del personal con más cualificación en el tiro.

Tradicionalmente, el Ejército del Aire ha intentado incorporar las mejores técnicas a los planes de instrucción de sus unidades de policía y del resto del personal, que por ser militares deben tener unos mínimos conocimientos del uso del armamento. Es por lo que recientemente se ha realizado una modificación de los planes de instrucción de tiro de la PA considerando los avances habidos en las técnicas de tiro policial y de combate en los últimos diez años. Esta última actualización de los planes abre la puerta a la «imaginación» de los instructores de tiro para poder avanzar gradual y adecuadamente en la consecución de los niveles de destreza adecuados para el desempeño de su trabajo por el personal de las unidades de PA. Gracias a esta mejora introducida, los instructores están empezando a nutrirse de un deporte atípico, una modalidad que combina el tiro dinámico y realista junto a la seguridad en el manejo de las armas por encima de todo, para adiestrar al personal tanto de la policía aérea como al destinado en otras secciones o dedicado a otros fines.

UN POCO DE HISTORIA
Este deporte consiste en los llamados «recorridos de tiro», una disciplina de tiro deportivo que fue creada en los años cincuenta en Estados Unidos para cubrir la necesidad de entrenamiento de las unidades militares y policiales ante situaciones en las cuales tendrían que hacer un uso real de sus armas de fuego. Antes de convertirse en deporte, esta nueva forma de entrenamiento con las armas y conocimiento de su manejo fue una evolución obligada de lo que hasta entonces primaba, y se observó que era necesario cambiar.

Cuando se estudiaron la multitud de sucesos en los que fallecían policías a causa de armas de fuego, los investigadores llegaban a la misma conclusión: el manejo de las armas en una situación real apenas se parecía a lo entrenado en las canchas y galerías de tiro por sus usuarios. Hasta entonces, el entrenamiento con las armas de fuego, sobre todo por parte de unidades de policía, se basaba en disparar, de manera estática y relajada, a una diana colocada a cierta distancia. No hay duda de que este entrenamiento ayudaba a mejorar la precisión en el disparo, pero distaba mucho de la realidad a la que se encontraban en los enfrentamientos armados.

Resultaba imprescindible crear una manera de entrenar y prepararse diferente a la que imperaba. Había que realizar prácticas de tiro en situaciones reales, ejercitarse mentalizado de que habría que defenderse del modo más insospechado, más dificultoso y, a veces, hasta menos probable. Prepararse para lo más difícil. Así, nacía este nuevo tipo de entrenamiento en el que las palabras «estático» y «relajado» desaparecían. Disparos a diferentes distancias y ángulos, cambios rápidos de cargador, variedad en las posiciones, disparar con una sola mano y a blancos móviles son los nuevos conceptos que definen esta forma mucho más práctica y real de entrenar el manejo de las armas de fuego.

El capitán Juan Peinado Toledo retrocediendo de posición sin dejar de apuntar a los blancos
El capitán Juan Peinado Toledo retrocediendo de posición sin dejar de apuntar a los blancos

La Confederación Internacional de Tiro Práctico (IPSC) fue oficialmente fundada durante la Conferencia Internacional de Pistola de Combate realizada en 1978 en la ciudad de Missouri. Apreciando su utilidad real, además de su entretenimiento como deporte, se extendió rápidamente entre los tiradores de todo el mundo, pero no fue hasta el año 1994 cuando los recorridos de tiro se incluyeron en la Real Federación Española de Tiro Olímpico (RFEDTO). Muestra de la gran aceptación que tiene este deporte en España es que en 1994 eran aproximadamente doscientos los tiradores que lo practicaban y, actualmente, son cerca de cinco mil.

En el ámbito militar, en España, se celebran todos los años campeonatos de esta modalidad deportiva y cada ejército tiene el suyo. Los mejores tiradores acuden al campeonato nacional militar que, por delegación del Consejo Superior del Deporte Militar, organiza habitualmente la Guardia Civil.

EL DEPORTE
Los recorridos de tiro son un deporte diferente y diverso a la vez en el que los diseñadores de recorridos tienen total libertad a la hora de elaborar los ejercicios (stages), siempre extremando la seguridad en su ejecución, la cual es de una rigidez extrema; cualquier quebrantamiento de una norma de seguridad conlleva la descalificación total en la competición, aunque ocurra en el primero de los ejercicios. Con desviar ligeramente el arma apuntando a un lugar diferente de los blancos, es suficiente para que el tirador sea descalificado. Esta es la mayor causa de descalificación debido a la multitud de cambios de posición, tanto de lado a lado como hacia delante y hacia atrás. Las resoluciones de los stages son diseñadas para simular cualquier situación real en la que pueda ser requerida el uso del arma y en la que el deportista la pueda resolver con la mayor libertad y como estime más conveniente, utilizando una estrategia e ingenio que hace muy dinámico este deporte. Por ejemplo, en un blanco lejano rodeado de non shoots (dianas simulando rehenes que no se deben disparar) hay tiradores que prefieren correr hacia él y asegurar los disparos mientras que los hay más confiados en su precisión y menos en su velocidad, por lo que deciden ahorrar tiempo y dispararlas desde una posición más alejada.

La precisión, potencia y velocidad son los elementos fundamentales de los recorridos de tiro. Están representadas en su logotipo por sus iniciales en latín: «Diligentia, vis, celeritas” (DVC). Un ejercicio bien diseñado dependerá, principalmente, de la naturaleza de los retos presentados en él. Sin embargo, los ejercicios deben ser diseñados, y las competiciones IPSC deben ser dirigidas de tal modo que se evalúen estos elementos de forma equitativa. Las modalidades de recorridos de tiro se dividen por tipo de arma (arma corta, fusil, escopeta, carabina y action air), aunque también se realizan ejercicios combinando varias armas a la vez.

La resolución de algún ejercicio con una sola mano es una práctica común en la mayoría de competiciones que tiene su origen en simular que una de las manos del tirador, ya sea la fuerte o la débil (derecha o izquierda, respectivamente, para un diestro y viceversa), ha sido herida o ha quedado inhabilitada para su uso. Se suele llevar a cabo, simplemente, prohibiendo su uso o introduciendo algún elemento para hacerlo más real, la mayoría de las ocasiones, teniendo que transportar un objeto (maletín, caja, bidón o mochila) de un lugar a otro mientras se dispara a los blancos. Cada blanco debe recibir dos disparos (técnica doubletap). Aunque esta técnica de disparo se inventara a mediados del siglo XX, en España lleva practicándose poco más de una década. Su uso extendido se debió a la poca efectividad cuerpo a cuerpo de los cartuchos blindados (FMJ) de las armas cortas, usadas por los ejércitos de casi todo el mundo, principalmente el 9 mm.

El capitán Juan Peinado Toledo disparando con una sola mano

El double-tap consiste en realizar dos disparos de la manera más rápida posible, casi simultáneamente, realizando la toma de miras una única vez. En tiradores no expertos, esto crea una sustancial falta de acierto en el segundo disparo, por no dominar el retroceso del arma en el primero de los disparos. Es fundamental conocer la simbiosis entre nuestro cerebro, vista y dedo para entrenar y mejorar en esta disciplina. Después del conocimiento y puesta en práctica de las rígidas medidas de seguridad que abundan en este deporte, el dominio de esta técnica de disparo es uno de los objetivos principales de los recorridos de tiro.

El tiempo de resolución de los ejercicios se mide a través de un cronómetro de disparos (timer), cuya peculiaridad es doble. Por un lado, es usado por el árbitro para dar la señal de inicio al tirador con un pitido, y por otro, mide el tiempo desde ese pitido inicial hasta cada disparo. Se apunta el tiempo con la marca del último disparo. El árbitro acompaña en todo momento al tirador desde una posición segura para medir ese tiempo y vigilar que cumple las estrictas normas de seguridad. Si el tirador infringe alguna de estas normas, es el encargado de pararle, ordenarle que descargue su arma, la enfunde y descalificarle.

EQUIPAMIENTO
El equipamiento es muy importante a la hora de estar preparado para cualquier eventualidad, por lo que su elección debe tener ciertas características de seguridad, comodidad y operatividad. Además del entrenamiento dentro de las unidades, con el equipamiento de dotación en las unidades de policía aérea, se podría participar en competiciones de recorridos de tiro a nivel federativo e institucional sin necesidad de adquirir otro tipo de equipamiento. El cinturón es de dos partes, una flexible, por el interior de las trabillas del pantalón, y otra, exterior y rígida. Ambas unidas con velcro para una buena sujeción que permita la extracción cómoda de todos los accesorios a utilizar (funda, porta cargadores, etc.). Este tipo de cinturón es de uso tanto en las policías españolas como en las de otros países.

El capitán Juan Peinado Toledo en un ejercicio conjunto con la Guardia Real

La funda es de vital importancia; debe ser una funda segura para que el arma no sea extraída por extraños y, a la vez, de rápido acceso y extracción en caso de necesidad.

La funda elegida para su uso en el Ejército del Aire, de tipo Safariland, dispone de seguro de desenfunde que evita el acceso al arma por detrás o la activación del gatillo del arma enfundada. Los portacargadores son de extracción rápida y adecuada al tipo de arma a utilizar. Se puede disponer de cuantos se desee. No tienen una característica especial, son válidos los que tengan cierre de seguridad como de extracción rápida. Cierto es que para la actividad policial deben tener una seguridad mayor que para competir, para lo cual son más adecuados los de extracción rápida.

Como siempre ha sido de obligado cumplimiento en el Ejército del Aire, los tiradores deben ir provistos de protección visual y auditiva, por su propio interés y de primordial importancia para prevenir lesiones auditivas y oculares. Las gafas tácticas son las más utilizadas en la protección visual, y dentro de la protección auditiva se puede elegir entre los tapones internos, cascos protectores o una combinación de ambos.

FUTURO
Gracias a los recorridos de tiro, estamos en el inicio de un avance significativo en la utilización de las armas de fuego en el Ejército del Aire. Se está mejorando nuestra seguridad tanto de cara a la preparación necesaria para hacer uso de armas de fuego en potenciales situaciones reales (security, para los angloparlantes) como en el manejo de las de las mismas evitando posibles accidentes (safety).

La decisión de usar el arma debe estar supeditada a los principios de necesidad, idoneidad y proporcionalidad, tal y como establece la ley, y no al miedo, los nervios, la confusión, la vacilación y, en definitiva, la falta de entrenamiento.

Además, con las actuales fundas, armamento y munición de dotación en las unidades de policía aérea, no hay necesidad de adquirir un equipo nuevo o especial, ya que se debe entrenar, precisamente, con el mismo equipamiento que el usuario utilizaría en una situación real. Dados los tiempos austeros a los que se enfrentan las Fuerzas Armadas, este aspecto marca una diferencia abrumadora en la viabilidad y crecimiento de este tipo de entrenamiento por no requerir excesivos desembolsos económicos.

El brigada Eduardo Comino Sánchez resolviendo un ejercicio con fusil a mano cambiada

Todavía existe margen de mejora. Potenciar la realización de cursos específicos de recorridos de tiro para los instructores de tiro de las unidades. Aprovechar la experiencia de aquellos aviadores que ya practican esta modalidad deportiva. Dar a conocer esta modalidad a todo el personal que realiza su servicio con armas de fuego. Facilitar la participación del personal del Ejército del Aire en competiciones regionales y nacionales de recorridos de tiro, así como la creación de equipos por unidades son algunas ideas que apuntarían directamente al entrenamiento para la mejora continua de la eficacia y la seguridad en el manejo de sus armas por el personal del Ejército del Aire.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *